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Mi Vida Profesional

 

En la actualidad, su servidor es considerado en las entidades internacionales, centroamericanas y salvadoreñas, como un consultor y un especialista superior en procesos de integración regional, política internacional, política comparada, resolución de conflictos, procesos de construcción y consolidación de la paz y la democracia, sistemas políticos y electorales, cooperación internacional, fenómenos migratorios (desplazados internos, refugiados, trabajadores migratorios) en Centroamérica, Unión Europea, Norteamérica y la Cuenca del Pacífico. También tengo acreditado el manejo y experiencia en la metodología del Marco Lógico. Experiencia en capacitación y formación sobre estos temas entre el sector político, privado, académico, universitario, sociedad civil organizada, medios de comunicación y organizaciones de salvadoreños en el exterior.

Siendo muy joven, fui consultor de entidades como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados, la Campaña contra el Hambre de la FAO y entidades de cooperación no gubernamentales europeas hacia Mesoamérica como RADDA-BARNEN (Swedish Save The Children), DIAKONIA-Suecia y NOVIB (ahora OXFAM-NOVIB), una de las más grandes ONG holandesas de ayuda internacional al desarrollo que nunca habían tenido vínculos históricos con Centroamérica y hubo que partir casi “desde cero” en diseño de sus planes de cooperación.

A principios de los años noventa, fui miembro de juntas directivas y fundador de varios organismos no gubernamentales. Recuerdo especial me merecen los años dedicados a la Asociación Salvadoreña de Cientistas Sociales (ASACS) y la publicación de un libro memorable con la colaboración de mi buen amigo Manuel Vásquez, hoy doctor en sociología de la religión en una prestigiosa universidad de la Florida. El libro “Tendencias Actuales de la Resolución del Conflicto Salvadoreño” marcó en 1993 un hito en el pensamiento de las ciencias sociales y las ciencias políticas en el país. Además, el libro tuvo la llamativa y sugerente obra del consagrado Pintor Antonio Bonilla quien cedió a ASACS el derecho de presentar en portada: “Semblanza de Cuzcatlán: el Juego Mítico de la Guayaba” de la Colección Julia Díaz.

Igualmente, viene a mi memoria la fundación del Centro de Protección para Desastres, CEPRODE, una ONG verde con la vocación de trabajar, como era su nombre, en la protección ante catástrofes naturales. Tras su inicio de operación bajo mi regencia nos concentramos en generar una primera fuente confiable de información y registro sobre desastres en el país, de ser posible desde la época colonial. Fue así como vieron luz dos volúmenes de la colección “Los Desastres en El Salvador: una visión histórico-social”, siendo el primer volumen dedicado a actividad sísmica y vulcanológica, y el segundo a la actividad hidrometeorológica (huracanes, inundaciones, deslaves, etc).

Durante los estudios doctorales, un artículo que me trae muy buenos recuerdos es el primero relacionado a la desatinada histórica intervención de Centroamérica en la división de China Continental y Taiwán. Mi ensayo en la Revista Meridiano del Centro Español de Relaciones Internacionales en 1998 fue el primero que un centroamericano publicara sobre la materia, una especie de tabú en el debate público por los compromisos de la región con Taiwán desde los tiempos de la Guerra Fría. De hecho, ese fue mi primer material escrito también en El Salvador, gracias a las puertas que La Prensa Gráfica me abrió en su revista dominical de Enfoques. De mi primera concentración sobre China he pasado a una visión más amplia de la cooperación en la Cuenca del Pacífico, observando desde hace varios años el imperativo de que El Salvador se proyecte con más fuerza en esta Cuenca en virtud de nuestra “cabeza de playa”: las valientes familias salvadoreñas que emigraron a Australia.

No obstante mi dedicación ahora a los temas de Asia Pacífico, lo cierto es desde finales de los años noventa, y aún hoy día, sigo aprovechando todos los foros posibles para insistir también en los lazos con la Unión Europea. Mi participación en el Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz, IRIPAZ (Guatemala), también ha representado mi colaboración como consultor en varios temas de la agenda de Centroamérica, así como autor de numerosas publicaciones, posiblemente las más importantes las que competen al tema de la exportación del banano centroamericano a la Unión Europea.

Los últimos años, he hecho importantes aportes en el Parlamento Centroamericano y otras instituciones del SICA sobre el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea, y la importancia de que dicho Acuerdo no sólo contribuya a mejorar los lazos comerciales, de inversión, entre los dos bloques de países, si no que a la vez fortalezca el proceso democrático cuando se están cumpliendo dos décadas de que las armas de los bandos beligerantes comenzaron a callar en Centroamérica. Primero en Nicaragua, y luego en El Salvador con los Acuerdos de Chapultepec que en enero de 2012 están por cumplir 20 años.

La agenda en el primer decenio ha debido incluir los temas energéticos y a esta área, en busca de fuentes alternativas y limpias de energía, he incursionado con cada vez más interés, porque es absurdo y contrario al mismo desarrollo que los pequeños países centroamericanos sigamos dependiendo del petróleo y los combustibles refinados derivados del crudo. Así vio luz en Diario Co Latino, en 2005, una serie de ensayos en colaboración con mi hijo, el economista mexicano Ignacio Campos, sobre este terreno partiendo del cada vez más olvidado Acuerdo de San José de cooperación energética desde México y Venezuela con Centroamérica.

En mi aporte ciudadano y personal al debate nacional, no he hecho ninguna diferencia en materia de medios de comunicación en El Salvador. Los últimos 12 años, me he sentido muy a gusto en colaborarles presencialmente o vía telefónica a las pequeñas radios comunitarias en todo el territorio nacional hasta los grandes medios de alcance nacional televisivos, radiales, y gráficos. Deseo hacer el reconocimiento que el primer programa al que se me invitó fue el del abogado José Luis González Sibrián, quien para mi mayor satisfacción fue educador de primaria del Externado de San José, muy querido y recordado entre mi Promoción 1979. González Sibrián era entrevistador en 1998 en Canal 21. González Sibrián, quien aún vive, fue autor de un libro clave sobre los sucesos sangrientos de 1969 entre Honduras y El Salvador, “Las Cien Horas: la Guerra de Legítima Defensa de la República de El Salvador”, publicado en 1972. El historiador Carlos Pérez Pineda escribió: “El libro más importante más importante sobre las operaciones militares de la guerra de 1969 publicado en El Salvador es el de José Luis González Sibrián que se ha convertido en la única matriz historiográfica salvadoreña de dicha guerra”.

Es importante reconocer que mi mayor proyección en la televisión la debo a la participación sistemática entre 1999 y 2002 en Canal 12 con la Entrevista Al Día de Mauricio Funes, y luego con Canal 33 en varias etapas todas bajo la dirección de Narciso Castillo, particularmente en su segmento de opinión de la noche. La conclusión de estos esfuerzos en esos años fue que logré llenar en el ámbito de la política exterior, la integración centroamericana y las relaciones internacionales cierto vacío que había entonces de especialistas en aras de generar un debate serio y fundamentado en función de los genuinos intereses nacionales.

También mi aporte fue comprendiendo los emergentes medios electrónicos en El Salvador que para esta segunda década del Siglo XXI se han ganado a pulso un espacio importantísimo en la opinión pública nacional e internacional. Tengo el honor de haber sido colaborador con ensayos cortos pero también de ensayos de largo aliento, y columnista frecuente, de El Faro, Contrapunto y Raíces. A todos los directores y periodistas de estos pujantes medios electrónicos, en especial a Carlos Dada, Juan José Dalton y Guillermo Mejía, agradezco las oportunidades de expresión brindadas.

Demás esta decir mi asistencia a gran parte del cuerpo universitario del país, particularmente con varios departamentos y proyectos de la UCA, la Universidad Tecnológica y la Universidad de El Salvador en su carrera de Relaciones Internacionales. Igualmente, agradezco la confianza de invitarme como conferencista al Colegio de Altos Estudios Estratégicos del Ministerio de la Defensa Nacional, FLACSO, FUNDAUNGO, Fundación Ebert (Alemania) y varias fundaciones sin fines de lucro, sindicatos, gremios, entre otros.